Una práctica de presencia, escucha y conversación para cuidar-nos, aportar, fortalecer vínculos y aprender con las otras.
Hace unos días descubrí el Art of Hosting o el arte del liderazgo participativo, gracias a Inma Aragon, socióloga con una trayectoria tan singular como estimulante: llegó a Colombia de la mano de una multinacional, se enamoró del país, participó en el proceso de paz, trabajó con mujeres campesinas y obreras, y casi dos décadas después regresó a España con las ganas y la esperanza genuina de alguien que sabe que hay mucho por hacer y no podemos mirar a otro lado.
Inma trabaja, entre otras cosas, sobre lo que llama longevidad regenerativa: la idea de que vivir más tiempo solo tiene sentido si ese tiempo tiene propósito, vínculos, aprendizaje y capacidad de seguir aportando. No es un concepto médico, o no solo. Es un concepto profundamente social y político. Y cuando lo escuché, me conectó con mi proyecto Sabias, con los distintos proyectos en los que me encuentro ligada y sobre todo, con Tabourete, un proyecto íntegramente sistémico que tiene que ver en el fondo, con cómo vivimos y cómo queremos vivir, juntas.
De ahí que el Art of Hosting me resonara tanto. Claramente me llevaba a la facilitación que aprendí en procesos de diseño, donde el facilitador guía la conversación bajo unos objetivos predefinidos y un outputs esperado, pero, qué lo hace diferente?
Lo que conocemos como Facilitación
La facilitación, tal como la practicamos en diseño estratégico e investigación creativa, tiene un rol claro: alguien (el facilitador o facilitadora) diseña un proceso, conduce a un grupo a través de él y ayuda a que ese grupo produzca algo concreto. Un mapa de experiencia. Un conjunto de hallazgos. Una decisión. Un prototipo. Un siguiente paso…
La facilitación en diseño parte de la convicción de que la inteligencia está distribuida en el grupo (no solo en el experto o en el cliente), y que el proceso importa tanto como el resultado. Eso ya la hace poderosa. Las metodologías que usamos: journey maps, mapas de empatía, sesiones de co-creación, entrevistas grupales… están pensadas para que aflore lo que no estaba dicho, para que surja lo que ningún informe solo podría haber capturado.
Pero hay algo en lo que la facilitación de diseño sigue siendo instrumental: la conversación es el medio. El output es el fin. Y en muchos contextos, eso es exactamente lo que se necesita.
Qué añade The Art of Hosting
El Art of Hosting surge de una tradición diferente: la del liderazgo sistémico, los procesos de paz, la sabiduría colectiva en comunidades y organizaciones que enfrentan retos que no tienen solución única ni respuesta predeterminada. Su punto de partida no es “¿cómo resolvemos este problema?” sino “¿qué conversación necesita tener este grupo?”.
El nombre lo dice todo: no se trata de facilitar, sino de acoger. De crear las condiciones para que algo que nadie podría haber previsto pueda emerger. El facilitador se convierte en anfitrión. Y ser anfitrión implica una actitud muy distinta: cuidas el espacio, cuidas a las personas, estás presente no para conducir hacia ningún destino concreto, sino para que el viaje sea posible.
¿Son lo mismo? No. ¿Son complementarios? Completamente
Sus métodos: World Café, Open Space Technology, Circle, Appreciative Inquiry, están diseñados para trabajar con complejidad real: situaciones donde el reto es adaptativo, donde hay múltiples perspectivas legítimas, donde lo que se necesita no es una solución sino un nuevo sentido compartido. El resultado que busca el Art of Hosting se llama harvest (cosecha) y no necesariamente un documento o un plan, sino el conocimiento colectivo que el grupo ha generado y que ahora puede sostener la acción.
La facililtación de diseño trabaja mejor cuando el reto está relativamente acotado y el grupo necesita llegar a outputs concretos. El Art of Hosting trabaja mejor cuando el reto es sistémico, cuando el grupo necesita encontrar su propia respuesta, cuando lo que más importa es el compromiso y la adhesión, no solo el resultado.
Donde se diferencian
La facilitación de diseño tiene un destino. El Art of Hosting tiene una dirección, pero no un destino fijo. La facilitación busca outputs tangibles. El Art of Hosting busca sabiduría colectiva, compromiso y capacidad de acción emergente. La primera trabaja bien en proyectos con un briefing. La segunda trabaja bien cuando el propio encargo está en cuestión.
Donde se parecen
Ambos enfoques parten de que la inteligencia está en el grupo. Ambos cuidan el diseño del espacio y de la invitación antes de que empiece cualquier sesión. Ambos entienden que el proceso importa tanto o más que el contenido. Y ambos exigen del que facilita o acoge una presencia real, no técnica: estar genuinamente disponible para lo que ocurra.
Sin duda, los veo como capas complementarias. Hay momentos en un proceso de investigación o de diseño estratégico en los que lo que el cliente necesita no es un entregable más, sino que las personas de una organización conecten con su misión, comprendas los procesos, se escuchen y piensen juntas. Ahí los métodos del Art of Hosting son un regalo.
Tanto la facilitación como el Art of Hosting son respuestas a una misma pregunta de fondo: ¿cómo creamos las condiciones para que las personas y los grupos puedan hacer juntos lo que no podrían hacer solos? La primera lo hace con estructura y método. La segunda lo hace más con presencia y acogida. Las dos son necesarias. Y cada vez estoy más convencida del enorme potencial de impacto que tiene la investigación, un impacto que requiere de incluir estos enfoques, con método, pero también con creatividad y sensibilidad.
Tabourete
Cuando pienso en todo esto, en la diferencia entre facilitar y acoger, en el valor de la conversación como práctica y no solo como herramienta, en la longevidad regenerativa que Inma describe como vivir con propósito y vínculos, aparece Tabourete.

(Indentidad gráfica de Tabourete diseñada por La casa de Carlota)
Tabourete. El valor de hablar, el poder de escuchar.
Tabourete es, en su forma más sencilla, un espacio donde poder ir a tomar un café, sentarte a leer con calma, unirte a una conversación o participar en un taller. Pero sobre todo, Tabourete, aspira a ser, un espacio para la conversación, de escucha y de unión (y mucho más -:)
Eso es, exactamente, lo que el Art of Hosting llama crear las condiciones. No llevar al grupo hacia ningún output predefinido, sino cuidar el espacio para que algo que importa pueda suceder.
Tabourete no es un espacio de facilitación (no viene con agenda ni con metodología). Pero es un espacio de acogida. Y en un mundo donde cada vez más cosas están diseñadas para capturar nuestra atención y llevarnos a algún sitio concreto, un lugar donde simplemente puedas estar sin tener que explicar nada es, en sí mismo, un acto de diseño estratégico profundamente intencional.
Puedes venir con un plan o sin él. Puedes no saber muy bien qué necesitas. Eso también tiene su lugar.
Tabourete me parece un buen recordatorio de que a veces el diseño más estratégico es el que sabe qué no hacer: no acelerar, no dirigir, no producir. Simplemente: acoger.
Para explorar más:
→ Art of Hosting: artofhosting.org
→ Inma Aragón, socióloga:
- Entrevista en el podcast Setentásticas (Spotify, junio 2026): https://open.spotify.com/embed/episode/0pVCVWJhwnmvSKZeuFLekC
- Entrevista en The Research Hub Podcast: https://www.youtube.com/watch?v=_lpHIrq1HM4
→ Linkedin de Tabourete*
(*Estamos trabajando en el proyecto y pronto podremos contarte más, pero si no puedes esperar y quieres que te contemos… ¡Escríbenos! Queremos escucharte: