Del corto al largo plazo, en segundos.
Vivimos atrapados en la tensión entre el CORTO, ese tirón irresistible del ahora (como esa compra compulsiva de algo que realmente no necesitamos) y el LARGO plazo (priorizando lo que realmente necesito en el momento más adecuado).
krznaric lo llama «pirueta temporal«: un salto consciente que nos hace girar hacia el futuro, compensando nuestra tendencia innata al cortoplacismo (por nuestro “cerebro nube de azúcar”).
Un «regalo evolutivo» (relativamente reciente en la historia del desarrollo del cerebro humano) que nos permite salir de lo inmediato al largo plazo en segundos, pero que quizá no estemos aprovechándolo bien.
Porque, si bien pensamos más de lo que podríamos suponer en futuro, solemos quedarnos en uno muy inmediato: en qué voy esta tarde, mañana, o como mucho, el próximo trimestre o el próximo año. El corto aprieta y gana la batalla al largo.
¿Y por qué es vital potenciar el pensamiento a largo plazo?
Porque el corto plazo nos arrastra a crisis climáticas, agotamiento personal, falta de previsión y foco y errores que se pagan caro… Mientras que el largo nos empodera con proyectos sostenibles, comunidades resilientes, esperanza en el futuro, narrativas que inspiran cambio, misiones que dan sentido…
En un mundo de «compra ya», el regalo está en practicar el «pensamiento catedralicio» y pensar en el legado de los que vendrán; construir para generaciones futuras, diseñar para perdurar, pausar para pensar y reflexionar para crecer (bien).
“Es posible que el cerebro nube de azúcar y el cerebro bellota mantengan una batalla constante, pero al mismo tiempo nos han dejado un asombroso regalo evolutivo: una imaginación ágil que piensa en una escala de segundos ahora, y al instante siguiente, en una escala de años. Nuestra mente se mueve a diario por múltiples horizontes temporales y desvía rápidamente nuestra atención de una perspectiva a otra. Somos expertos en la pirueta temporal. Sin embargo, la cuestión de si estamos aprovechando al máximo ese regalo es otra cosa.»
Roman Krznaric. El Buen Antepasado.